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LA CAVALLERIA DEL JOCKEY

CAVALLERIA RUSTICANA
OPERA EN UN ACTO DE PIETRO MASCAGNI
LIBRETTO DE: GIOVANNI TARGIONI Y GUIDO MENASCI

VERSION DE CONCIERTO
DIRECCION MUSICAL- EZEQUIEL FAUTARIO
PIANO –SEBASTIAN ACHEMBACH
DIRECCION ESCENICA NO DIVULGADA

REPARTO
SANTUZZA- MARIA LUJAN MIRABELLI
TURIDDU- FERMIN PRIETO
MAMMA LUCIA- LAURA DOMINGUEZ
ALFIO- JUAN SALVADOR TRUPIA
LOLA- GABRIELA KREIG
CORO REGINA COELI

SALON DE ACTOS DEL JOCKEY CLUB
Bueno, parece que el verismo está retornando del exilio a que lo tenían sometido los directores artísticos modernistas en las salas oficiales y paralelas
En pocos días nos hemos dado el gusto de ver dos versiones de Cavalleria , una de ellas escenificada, la otra anunciada como versión de concierto pero que es en realidad una versión semi montada ya que hubo movimiento escénico y una regie anónima pero notoria
Las dos padecieron de una limitación prácticamente descalificante que es la falta de la orquesta. Las dos contaron con muy buenos pianistas, con ventaja de clima dramático para la versión del Empire y de calidad del sonido del instrumento para el Jockey Club.
Las dos tuvieron problemas con los coros. En el Empire faltó coordinación entre los sub grupos vocales y hubo demasiadas entradas a destiempo, en el Jockey hubo problemas, por momentos serios, de afinación

Y aquí paro de comparar porque el arte no es un deporte y no es función del que comenta pensar o decir quien estuvo mejor o peor.
En el plano de los solistas la versión que vimos en el Jockey fue de muy bueno para arriba. Para empezar todos con excepción de la Lola cantaron sus partes habiéndolas memorizado e internalizado y no se notaron vacilaciones en las entradas, en buena medida porque hubo un maestro dirigiendo desde el podio además del pianista
La sorpresa de la noche fue el para mí desconocido tenor FERMIN PRIETO , un integrante del Coro Estable del Colón que exhibió una generosa (al menos para la sala) voz de tenor lírico con perfecto dominio en toda la extensión, gran concentración dramática e inusuales dotes actorales redondeando un ¨Turiddu de lujo.
JUAN TRUPIA, el Alfio, lució una importante voz baritonal, con alguna rigidez en el extremo agudo, y gran fuerza expresiva. Fue un sólido Alfio. GABRIELA KREIG fue una competente Lola y LAURA DOMINGUEZ una adecuada Mamama Lucia, muy expresiva en las contraescenas, a la cual en una versión escenificada habría que disimularle la juventud.
MARIA LUJAN MIRABELLI ha perdido la cuenta de las veces que ha cantado Santuzza y es un personaje que lo lleva en la sangre. Con la frecuentación ha ido creando una versión inteligente que le da un interés especial a su interpretación. No es la suya una Santuzza solamente doliente, humillada, resignada. Es una mujer siciliana, orgullosa, herida en ese orgullo ardiendo de celos, de pasión, cargada de desconfianza y de rencor y que externaliza su cólera y clama por venganza. Siendo una mezzo la parte no ofrece mayores dificultades para ella, salvo la necesidad de cantar de corrido un buen lapso de tiempo y siempre con una partitura exigente que invita al cansancio. No puedo dejar de decir, aunque me meta en camisa de once varas con ello, que la voz de Lujan ha venido cambiando como cambia la de todos los seres humanos, haciéndose más grave con el paso del tiempo. Su centro-grave es ahora carnoso, de una rara seducción. Su mezza voce continúa siendo un activo que la intérprete sabe utilizar.- Y sus agudos en más de un caso suenan metálicos. No lo digo con intención de criticar mal sino de constatar un hecho. Sería yo el menos indicado para criticar negativamente una interpretación por esta circunstancia ya que las tres cantantes de las cuales he sido más fanático en mi vida se caracterizaron por tener agudos a menudo estridentes (CALLAS EN OPERA, JOSEFINA PUIGSECH Y ANA MARIA IRIARTE EN ZARZUELA)
En resumen que fue interesante poder ver con tan pocos días de diferencia dos versiones diferentes de esta intensamente dramática creación de Mascagni que nunca antes ni después logró componer algo a la altura.

La noche se cerró con una versión coral del intermezzo, que fue omitido en la representación porque hubiera resultado deslucido en la versión para piano solamente y que en el fondo retoma la idea original de Mascagni que lo había creado para una misa pero que luego decidió aprovecharlo en la Opera, decisión acertada si las hay, ya que es uno de los mejores momentos de la obra. Aquí el coro, bien ensayado, estuvo a sus anchas, cantó a tono y exhibió la belleza de las jóvenes voces que lo componen

Una crítica a la organización: fueron desbordados por la afluencia de público, que colmó totalmente las instalaciones, extendiéndose hacia los salones laterales y hacia el jardín exterior. Si bien se tomaron las medidas para albergar con propiedad a invitados especiales y hubo dos filas de lugares reservados para tales efectos, no se tomaron medidas con respecto a la prensa especializada que también había sido invitada y no tenía lugar previsto. Yo felizmente encontré una silla detrás de una columna en la segunda fila que nadie había visto y por eso estaba libre, pero detecté a dos colegas asistiendo al espectáculo en pie y desde fuera del salón, lo cual seguramente habrá dificultado su trabajo.
Una vez iniciado el espectáculo algunos de los asistentes que no tenían lugar comenzaron a ocupar las sillas que habían quedado vacías en las dos primeras filas por ausencia del invitado VIP, siendo en general recibidos con una mirada glaciar por quienes los consideraron intrusos.

LUIS G BAIETTI – EXCLUSIVO PARA OPERA IN THE WORLD