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DON GIOVANNI

BUENOS AIRES LIRICA – TEATRO AVENIDA

Drama jocoso en 2 actos
Música: Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto: Lorenzo de Ponte, basado en la leyenda de Don Juan, particularmente en el libreto de Giovanni Bertati para el Don Juan Tenorio de Giuseppe Gazzaniga, basado a su vez en El burlador de Sevilla y convidado de piedra, de Tirso de Molina
Estreno: Praga, Teatro Nacional, 29 octubre 1787
Primera representación en Buenos Aires, antiguo Teatro Coliseo, 8 febrero 1827
Primera representación en el Teatro Colón: 18 de agosto de 1908
Dirección musical: Pedro-Pablo Prudencio
Puesta en escena: Marcelo Lombardero
Don Giovanni: Nahuel Di Pierro
Donna Anna: Oriana Favaro
Don Ottavio: Santiago Bürgi
El Comendador: Hernán Iturralde
Donna Elvira: María Victoria Gaeta
Leporello: Iván García
Zerlina: Cecilia Pastawski
Masetto: Mariano Fernández Bustinza
Coro Buenos Aires Lírica y Orquesta

Duración total aproximada: 3 horas 10 minutos, incluyendo un intervalo
Feliz ciudad Buenos Aires que se puede dar el lujo de tener en la misma semana dos versiones diferentes de DON GIOVANNI, en diferentes Teatros y por diferentes Compañías. Claro que para que la felicidad fuera completa haría falta una tercer Compañía que se atreviera a dar el paso, hoy corajoso y casi revolucionario, de dar la Opera en una versión fiel a la concepción original de quienes la escribieron, ya que la del Apolo es una versión absolutamente libre con modificaciones sustanciales en el texto musical y la acción teatral, y la que ofrece a partir de hoy BUENOS AIRES LIRICA en el TEATRO AVENIDA si bien mantiene intocado el texto musical de Mozart es también en lo teatral una adaptación radical del texto original. Radical y talentosa, pero revisión al final de cuentas
Comenzando por la parte musical que es la más sencilla de comentar, la versión de BAL tiene como punto de partida y puntal la excelente dirección del maestro chileno PEDRO PABLO PRUDENCIO que presenta una versión intensamente dramática, enérgica de la partitura, más cerca del dramma que del giocoso, que es incidentalmente como a mi personalmente me gusta ver esta mi Opera favorita.
El elenco masculino es el punto fuerte del reparto. Comenzando por la deslumbrante actuación de NAHUEL DI PIERRO en el papel título. Dueño de una hermosísima voz de bajo (al menos es como él se clasifica) muy abaritonado con fácil acceso a las notas agudas, fue en todo momento un verdadero privilegio oírlo. Agudos, graves, volumen mezza voce, timbre acariciador, fuerza expresiva, lo tiene absolutamente todo. Es además un actor magnífico (para colmo con una pinta que hace creíbles todas las conquistas del catálogo) que actuó con entrega total y con riqueza de recursos actorales y supo cumplir al mismo tiempo con el Don Giovanni de Mozart y el de Lombardero, cosa que en algunas escenas no era a priori tan fácil. A su lado brilló también en lo vocal y actoral el bajo venezolano IVAN GARCIA que fue a la vez soporte y contrapunto del Don Giovanni, con una voz más grave, esta sí nítidamente de bajo, que aportó un adecuado contraste. Hubiera sido de desear que le marcaran con un poco más de moderación el uso de la carcajada como recurso expresivo, que por reiterado resultó cansador, especialmente en el final del aria del catálogo, donde sustituyó innecesariamente el grave final, que de seguro el cantante- dueño de un excelente y sólido registro grave- no tenía dificultad ninguna en alcanzar.
HERNAN ITURRALDE , no es sorpresa, estuvo excelente en su breve aparición del primer acto y cantó bien entre bambalinas su participación en la escena final, que a mi juicio hubiera requerido una mayor ampliación para impactar.
MARIANO FERNANDEZ BUSTINZA fue un muy buen Massetto, adecuadamente juvenil, con una buena voz baritonal y una presencia escénica que hizo creíble que pudiera atreverse a competir con Don Giovanni por el amor de una mujer.
SANTIAGO BURGI fue un Octavio más contundente de lo habitual, cantando buena parte del tiempo a viva voz en lugar de la mezza voce en la que se refugian los tenores mozartianos, dándole por ende más virilidad a su personaje usualmente retratado como un débil, y logró un éxito rotundo en su ovacionada versión de IL MIO TESORO con la terrorífica coloratura.
El reparto femenino fue menos impactante. CECILIA PASTAWSKI con la voz indicada para Zerlina fue un lujo vocal, si bien sufrió junto con D. Elvira las consecuencias de la concepción escénica de sus personajes que se alejó mucho de lo habitual.
ORIANA FAVARO hizo un buen uso de su voz demasiado lírica para D. Anna y apoyada en su belleza tímbrica y su fácil y potente registro agudo, salió a flote sin mayores problemas de un papel que seguramente no podría encarar en Teatro de otras dimensiones. Su momento de mayor debilidad fue el recitativo que precede al NON MI DIR, donde se hizo demasiado obvia la falta de peso vocal. MARIA VICTORIA GAETA utilizó con inteligencia su voz que es mas bien la de una soubrette en un papel que requiere otros recursos, para salir decorosamente de la empresa.
Y FINALMENTE ESTÁ LA PUESTA DE MARCELO LOMBARDERO, QUE MERECERÍA TODO UN COMENTARIO APARTE. Comienzo por decir que yo prefiero personalmente ver una puesta tradicional de todas las Operas clásicas y que no comparto la argumentación de que actualizándolas las acercamos al público joven. Todo depende de cómo se haga. Hay actualizaciones que efectivamente acercan la Opera a la sensibilidad del público de hoy en día, la hacen más accesible y entendible. Hay otras puestas en que por exageraciones y por contradicciones con lo que se canta lo que hacen es alejar al público, que termina no entendiendo nada y convenciéndose que la Opera es un arte para locos o alucinados y huyendo tan de prisa como sea posible de los Teatros que las representan.
Yo siempre dije que si vamos a dar por perdidas y no representables tal como fueron concebidas a las grandes Operas que hicieron la gloria del género, la solución no puede ser alterar totalmente lo que se muestra aunque se contradiga flagrantemente con lo que se canta, y que habría para ser consecuentes que meterle mano al libretto alterándolo en cada oportunidad de cabo a rabo para que se adecue a como lo ve el regisseur de turno.
Yo no me opongo a las puestas que llamaré experimentales, sino que muy por el contrario el encuentro sumamente interesante y a menudo valioso. Pero admito mi cansancio cuando una tras otra todas las Operas que se presentan en la ciudad responden a esta misma estética y el espectador nunca puede ver las Operas de su preferencia representadas en su contexto natural. En ciudades de rica vida cultural se estilaba en el pasado tener una Compañía aparte de la Compañía del gran Teatro donde se representaban estas versiones revisionistas y hasta en algún caso había un elenco estable que estaba mejor preparado para hacer frente a las peculiares exigencias que tienen estas nuevas producciones. Pienso en la Komische Oper de Berlin y la Kammer Oper de Viena. En la primera vi una Boheme extremamente no convencional donde por ejemplo se le exigía a la soprano Musetta que se arrojara del primer piso a la planta baja del Café Momus cayendo en los brazos de Marcello, algo que por cierto no todas las sopranos del main stream aceptarían o podrían hacer. Y en la segunda un estupendo EUGENIO ONEGUIN extremamente original y revisionista.
Ahora bien, si tengo que ver una puesta modernista, prefiero que sea de MARCELO LOMBARDERO. Lombardero es un verdadero genio con un dominio asombroso de los recursos teatrales y de las posibilidades del Teatro Lirico. Algunos enemigos, que los tiene como no podría no ser el caso en quien ha ocupado los dos cargos más importantes de la Lirica Nacional (Director Artístico del Colon y del Argentino de la Plata) me dirían que es un genio loco. Y en parte es verdad, porque que genio no es un poco loco ¿? partiendo de la base que la genialidad en si es una anormalidad.
Hay momentos de este DON GIOVANNI que son realmente para conservar en el recuerdo : en general todo el uso de la realidad virtual, la convicción que consiguió de los cantantes en los recitativos declamados como si los estuviesen auténticamente creando en el momento , y la disposición de algunas escenas, como por ejemplo la muerte del Comendador que exclama SON TRADITO cuando ve el rostro de DON GIOVANNI al caérsele a éste la mascara, lo cual lo obliga a matarlo, y la forma inmediata en que la pared virtual se tiñe de sangre al impactar el disparo a su víctima, o la forma en que logró hacer convincente la escena del intercambio de personalidades entre Don Giovanni y Leporello haciendo que Donna Elvira no esté físicamente presente en la escena en que DG la seduce con sus palabras para dejar a Leporello en su lugar, sino que oiga todo ello mediante una conversación telefónica a través de su celular.
En otras escenas su imaginación lo lleva para mi gusto demasiado lejos del espíritu de la obra. Por ejemplo la caracterización de Elvira y sobretodo Zerlina como mujeres fáciles y la facilidad con que DG en vez de amenazar a Massetto lo compra con su dinero haciendo que sea totalmente inexplicable la indignación posterior de éste con la traición que sospecha ha cometido Zerlina. O la fiesta que aquí es una verdadera orgía con abundante consumo de alcohol y drogas y un grupo de strippers masculinos, vestidos apenas con un bóxer elástico que cumple mas bien la función de realzar que de esconder lo que queda dentro.
Lombardero ha dicho en declaraciones que él ve la historia de DG como un conflicto de poder, pero la verdad es que no acierto a ver en la puesta como esto se manifiesta. A mí mas bien luego de verla me quedo más la sensación de que es un BAD TRIP de DG y en parte Leporello por el abuso de la bebida y la cocaína que aparecen en varias escenas, llegándose al extremo de que en la última escena el PIATTO SAPORITO y los BOCCONI DA GIGANTE recaen sobre un plato repleto de la droga en el cual DG sumerge su rostro, emergiendo totalmente enharinado por la droga, y en medio al trip sufra el asedio del Comendador que está en su mente más que en la realidad y acabe disparándose un tiro en la cabeza. Muy interesante, muy válido pero también un poco demasiado distante del original.
Yo me permito insistir en que me parece valiosísimo ver este tipo de puestas creativas, en la cual el regisseur con innegable talento ha vertido lo que siente, lo que interpreta de la obra y ciertamente acudiría a verlas si fueran una opción y no una imposición como de hecho lo son hoy en día, ya que no hay teatros que presenten la versión clásica de las Operas

Luis G. Baietti
Exclusivo para Operaintheworld