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UN IDOMENEO MAS QUE DESPOJADO… ABURRIDO
Primer Reparto

Idomeneo (Idomeneo, re di Creta ossia Ilia e Idamante, KV 366)
Ópera de Mozart
Teatro Colón – 11-07-14

Concepción y dirección escénica: Jorge Lavelli
Dirección: Ira Levin
Elenco: Richard Croft (Idomeneo), Jurgita Adamonyté (Idamante), Verónica Cangemi (Ilia), Emma Bell (Elettra),Santiago Ballerini (Arbace), Iván Maier (Gran Sacerdote de Neptuno), y elenco
Ópera seria en tres actos
Música de Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto en italiano de Giambattista Varesco, según un texto en francés de Antoine Danchet
Estreno: 29 de enero de 1781 en el Teatro de la Corte de Múnich
Primera representación en el Teatro Colón, 24 de septiembre de 1963
Nueva producción del Teatro Colón
Concepción y dirección escénica: Jorge Lavelli
Dirección: Ira Levin
Diseño de escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda
Diseño de vestuario: Francesco Zito
Diseño de iluminación: Roberto Traferri y Jorge Lavelli
Coro y orquesta Estables del Teatro Colón
Compuesta a pedido de Carlos Teodoro, elector de Baviera, fue estrenada en 1781 en el Teatro de la Corte de Múnich. No está claro si el tema de la misma fue también elegido por Carlos Teodoro o por el mismo Mozart.
Es su tercera ópera seria, con marcado estilo italiano pero que no puede del todo despegarse de la influencia francesa y de Gluck en particular. Inspirada claramente en Metastasio, se trata de un drama mitológico que ya había sido usado en 1712 por Antoine Danchet, pero para la versión de Mozart el final fue cambiado por un final feliz.
Idomeneo, escrita cuando Mozart contaba con 25 años, es una bisagra dentro de su carrera y partir de allí comenzó a generar los más grandes títulos de su obra.
Con pocas representaciones en el momento de su estreno, Mozart realizó cambios – incluyendo a un tenor en el papel de Idamante para su estreno (privado) en Viena. A pesar delas contras recibidas sobre el libreto de Varesco, Mozart supo crear momento sublimes, hermosas arias y una obra de gran interés general. Estrenada tardíamente en Buenos Aires en 1963 – con un fantástico reparto – hoy en día es un título vigente en cualquier casa de ópera del mundo.
Gran parte del interés de esta nueva puesta estaba en la vuelta al Teatro Colón del gran Jorge Lavelli, luego de muchos años y de su inolvidable "Pelléas et Mélisande" de Debussy, para el mismo Teatro.
Es una obra que requiere notables esfuerzos debido a no poseer todavía un definido estilo mozartiano, que el gran Maestro desarrollará en sus próximas creaciones.
Abiertamente no me gustó el planteo del maestro Lavelli, a quien admiro profundamente, no solo por sus puestas de ópera, más aún por sus trabajos para teatro.
Generó una puesta minimalista, con grandes espacios abiertos que, si bien pueden dar sensación de un palacio, conspira totalmente contra los cantantes. Tal vez esta puesta pueda resultar efectiva – nunca bella- con otros cantantes. Con el elenco presentado no ayudó en nada a la prestación de los mismos. Con una escenografía basada en telas que van cambiando, de notable mala realización para un teatro como el Colón, con visbles arrugas y desprolijidades, tampoco fue ayudado por el pobre vestuario creado por Francesco Zito, un rey que parecía un mendigo, lo mismo que Idamante, con un traje de “asilo” y en el tercer acto un vestuario totalmente femenino, que en poco ayuda para hacer creíble el personaje. Del vestuario solo fue remarcable el espectacular vestido de Elettra que parecía salir de otra puesta.
Tampoco fue un acierto la marcación de los cantantes, salvo excepciones, todo fue muy estático.
Y en nada fue favorecido el Coro - que cantó muy bien – tratándose de moverse burdamente dentro grandes capas de por lo menos seis coristas cada una. Por momentos – esta presentación de encadenados – logró imágenes bellas visualmente, pero fue notable la dificultad del coro para moverse.
El respetado Maestro Ira Levin , quien para la función que asistí bajó considerablemente el volumen de la orquesta con respecto del día del debut, brindó una versión chata, convencional y a pesar de la baja de volumen, por momentos no existió un buen balance entre el foso y el escenario. Correcta la orquesta estable.
Por supuesto que el tamaño del Colón no se presta especialmente para Mozart o repertorio barroco, pero por esa misma causa el volumen de la orquesta y un escenario totalmente abierto conspiran contra la representación.
En lo vocal el tenor Richard Croft, de impecable línea mozartiana y una facilidad total para los pasajes de coloratura, carece del volumen y peso necesario para el rol. Idomeneo es tal vez el personaje para tenor más pesado de Mozart, por eso fue cantado y grabado por voces como las de Plácido Domingo y Luciano Pavarotti. Seguramente en un teatro más pequeño logre mejores resultados, aunque es una voz más adecuada para Don Octavio que para Idomeneo. Por momentos fue tapado por la orquesta y nada aportó en la faz actoral, totalmente estático.
Por lejos el mejor nivel vocal fue el presentado por Verónica Cangemi. Con hermoso timbre, impecable línea de canto, perfecta afinación, hermosos pianísimos y un canto siempre matizado
generó una Illia perfecta. Adecuada como actriz, su trabajo fue lo más destacable de la función. Bravo.
Jurgita Adamonyté mostró un hermoso timbre, creó un personaje creíble – superando el poco adecuado vestuario – pero su caudal de voz no fue siempre audible.
Emma Bell, por el contrario, lució una voz de gran volumen, un timbre no de los más gratos y pareció estar fuera de contexto con el resto del elenco. Creo que su gran temperamento – brindando el personaje más creíble de la puesta, la traiciona por momentos sacrificando su línea de canto, su afinación y generando algún agudo estridente. Sin embargo su aria del tercer acto pareció cortar el aburrimiento reinante, llevándose una ovación, siendo la más aplaudida del reparto. Es notable ver como el público actual valora más volumen que buen canto….
Tanto Santiago Ballerini como, Iván Maier cumplieron con eficacia sus roles. Es de notar los adelantos mostrados por este último, con un volumen más importante y muy buena línea de canto.
Muy bien Mario De Salvo.
Por la poca frecuentación de este título en nuestro medio merece ser visto por todos los que amen a Mozart y a la ópera en general, a pesar de de los problemas mencionados.

ALBERTO LEAL

 

Idomeneo, re di Creta ossia, Ilia e Idamante
[Idomeneo, rey de Creta]
Segundo Reparto

Ópera seria en tres actos

Música de Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto en italiano de Giambattista Varesco, según un texto en francés de Antoine Danchet
Estreno: 29 de enero de 1781 en el Teatro de la Corte de Múnich
Primera representación en el Teatro Colón, 24 de septiembre de 1963
Nueva producción del Teatro Colón
Dirección musical: Ira Levin
Concepción y Dirección de escena: Jorge Lavelli
Diseño de escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda
Diseño de vestuario: Francesco Zito
Diseño de iluminación: Roberto Traferri y Jorge Lavelli
Idomeneo: Gustavo López Manzitti
Idamante: Florencia Machado
Ilia: Marisú Pavón
Elettra: Macarena Valenzuela
Arbace: Santiago Ballerini
Gran Sacerdote de Neptuno: Gabriel Centeno
La Voz: Cristian Maldonado

Orquesta Estable del Teatro Colón

Coro Estable del Teatro Colón

Dirección del Coro: Miguel Martínez

 

Para alivio de todos el elenco nacional no fue esta vez superior al elenco importado como ha venido ocurriendo con exagerada frecuencia en el Colón , pero peleó palmo a palmo en calidad.

En verdad era pedir un milagro imposible que la versión con el segundo elenco superara las limitaciones de las funciones con el elenco titular, porque las principales provenían no de los cantantes solistas sino del equipo seleccionado para conducirlos.

La dirección musical de IRA LEVIN, puntillosa, detallista , con un buen desempeño orquestal y un excelente desempeño de los coros salvo en la algo vacilante escena inicial y alcanzando un gran momento en la escena final, fue tambien lenta, morosa, poco expresiva y tendió además a ahogar a los cantantes con su exagerado volumen.

La regie de Lavelli se concentro en los efectos plásticos, donde obtuvo algunos logros importantes pese a la absoluta fealdad de la escenografía, para colmo mal ejecutada en los talleres del Teatro notandose a ojo desnudo algunas serias limitaciones,y se desentendio del drama central de la obra que es su principal razon de ser. Fue así que el drama no llegó a la platea y la noche transcurrió plácida y monotona haciendo que muchos espectadores abandonaran la sala durante los intervalos,lo cual es una pena porque el bello texto de Mozaret bien montado puede ser por momentos desgarrador..

GUSTAVO LOPEZ MANZITTI no es un especialista mozartiano y cantó la coloratura del aria a la defensiva (pero bien) pero en cambio tiene una voz mucho más sonora, pudo hacer gala del contraste entre sus notas graves y agudos en pianísimo e intentó dar una versión más sentida del drama hasta donde la puesta se lo permitió.

MARISU PAVON y FLORENCIA MACHADO estuvieron delicadas e impecables en los papeles de Ilia e Idamante y MACARENA VALENZUELA salió airosa del difícil compromiso de siendo una soprano lírica encarar esta parte tanopesada, conquistando por su calida musical, el inteligente uso de la mezza voce y la fuerza expresiva.

GABRIEL CENTENO y CRISTIAN MALDONADO completaron el elenco luciendo prometedoras voces.

LUIS G BAIETTI