Contacto

Home
Críticas Anteriores
Gacetillas
Reportajes
Ópera en otros ámbitos y países
Colaboradores

LA BOHEME

Opera En 4 Actos De Giacomo Puccini
Libro De Luigi Illica Y Giuseppe Giacosa
Dirección Musical: Stefan Lano
Dirección Escénica: Louis Desire

Reparto  
Mimi Sandra Silvera
Rodolfo Juan Carlos Valls
Marcello Gustavo Gibert
Musetta Jaquelina Livieri
Schaunard Eduardo Garella
Colline Nicolas Zecchi
Benoit Andres Presno
Alcindoro Marcelo Sosa
Parpignol Mayo Cordero
Sagento Julio Clavijo
Coro Y Orquesta Sinfonica Del Sodre
Auditorio Nacional Adela Reta


Un excelente elenco de cantantes constituyó la carta de triunfo de esta versión del Sodre, una carta de triunfo fundamental ya que las óperas de Puccini, como todas las del repertorio clásico se apoyan fundamentalmente en los cantantes a la inversa de lo que ocurre en las óperas modernas donde el centro neurálgico de la partitura está en la Orquesta y los cantantes más recitan que cantan.
Todos y cada uno de los componentes del elenco aportaron interpretaciones valiosas.
Comenzando por la pareja protagónica. SANDRA SILVERA cada día que la oigo me gusta más y el papel le cae como un anillo al dedo a su voz, pudiendo explayar su rico registro en el limite entre la lírico y la lirico-spinto y sus generosos graves (particularmente en el tercer acto) y su bellísima mezza voce usada con gran sentido expresivo. Fue una actuación excelente y lo hubiera sido aún más de no mediar los problemas que se mencionan al final (orquesta demasiado sonora, tempi por momentos demasiado lentos, una escenografía que al dejar el escenario vacío favorece la dispersión de las voces, y una regie que dificultó enormemente la creación de los personajes)
A su lado JUAN CALOS VALLS lució una voz importante, que se remontó con facilidad a las notas agudas, pudiendo aportar además en los momentos de mayor intensidad orquestal un volumen importante que transpuso sin dificultades esta barrera. Demostró además que no salió indemne de sus experiencias recientes en la Opera francesa, colocando varios pianísimos de gran delicadeza y sentido dramático. Es además un esplendido actor y logró salvar la escena final del ridículo al que estaba encaminada al aportar una gestualidad digna de los primeros planos del cine o la tv.

JAQUELINA LIVIERI impactó con una potente voz, más firme y grave de lo que se estila para el papel, que completó con una gran interpretación actoral del personaje que en la famosa escena del segundo acto aparece más angustiada que caprichosa. Tuvo un pequeño percance al final del aria, con un diminuendo que amenazó salirse de control, rápidamente superado con gran profesionalismo.
GUSTAVO GIBERT fue un Marcello impecable, con gran dominio teatral y vocal del personaje que se escuchó con facilidad en todas y cada una de sus intervenciones.
Fue una alegría ver debutar a EDUARDO GARELLA en el Sodre, un debut que se lo merecía por ser uno de nuestros mejores barítonos y como compensación porque el Sodre defenestró su compañía de zarzuelas al dejar de prestarle la sala Goitiño para sus funciones. Garella respondió con una interpretación de gran nivel, digna de sus antecedentes.
NICOLAS ZECCHI, otro al que se le debía un papel principal, fue un muy buen Colline, cantando con emoción y belleza vocal su despedida de la zimarra.

PRESNO, SOSA, CORDERO y CLAVIJO completaron el elenco con muy buenas interpretaciones de sus papeles relativamente secundarios.
STEFAN LANO volvió a dirigir con sutileza a la orquesta del Sodre, haciendo oír riquezas musicales de Puccini que otras veces pasan desapercibidas. Pero como no hay rosas sin espinas, mantuvo su tendencia a magnificar el sonido de la orquesta en detrimento de los cantantes que en más de un fragmento desaparecieron frente a la exacerbada sonoridad de la orquesta.
Sentimientos encontrados respecto de la regie de Desiré- Por un lado fue una muy buena idea (aunque más no sea por los costos) hacer una puesta austera, prácticamente enmarcada en una caja negra y sin decorados. Pero por otro lado la marcación de los actores dejó mucho a desear incluyendo demasiadas contradicciones con el libreto que estuvieron a punto de arruinar el drama por completo.
Nadie pretende que se monte una Boheme de estilo orgiástico visual como la de Zeffirelli para el Met, pero la idea de colocar al coro sentado en sillas , haciendo movimientos mínimos , hizo parecer que se trataba de una versión de concierto más que una puesta escenificada- Y hubo contradicciones feas y graves, como por ejemplo el no desmayo de Mimi en la primer escena o Rodolfo preocupándose por ponerle el zapato a Mimi en el momento en que se descubre su muerte, como si se tratara de una versión macabra de LA CENICIENTA.
Un elenco de la calidad del reunido para esta función merecería una dirección más atenta al texto que potenciara sus virtudes.

NOTA SOBRE LA ACUSTICA

El problema de la orquesta haciendo desaparecer a los cantantes en determinados pasajes se vivió ya en TURANDOT y recuerdo que mi comentario al respecto fue vivamente rechazado por alguno de los participantes que se explayó explicándome por qué desde las primeras filas de Platea eso ocurre siempre- Al margen de que hace 53 años que veo Opera y siempre desde la misma localidad y sólo en algunas funciones, como en esta, me es dado quejarme de tal hecho, lo que parece probar que el mal no está en lo que a mi llega sino en lo que se emite para todos., me tomé el trabajo de verificarlo con compañeros que estaban sentados en lugares diversos del Teatro (2 en Platea Baja fila 13, 4 en Platea Alta y 2 en Tertulia Baja) y todos se quejaron de lo mismo. NO SOY YO, Y NO ES MI UBICACIÓN.EL PROBLEMA EXISTE REALMENTE.
El asunto es si es o no algo que el Maestro Lano podría controlar. Un semanario comentó que el problema está en la acústica del Teatro que al tener la orquesta descubierta y no parcialmente debajo del escenario como ocurre en otros teatros, propicia este desequilibro rio sonoro.
Si así es mi consejo sería que aprovecharan la presencia en sala con bastante frecuencia del Maestro MARCELO LOMBARDERO y le pidieran detalles de la excelente idea que tuvo cuando dirigió EL ORO DEL RHIN en el TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA, que sufre ciertamente de este mal, amortiguando el sonido de la orquesta con instalaciones ad hoc de madera que hicieron el papel de un techo pudiendo ser desarmadas cuando así se necesita

LUIS G BAIETTI


BOHEME PRIMER ELENCO

LA BOHEME
OPERA EN 4 ACTOS DE GIACOMO PUCCINI
LIBRO DE LUIGI ILLICA Y
GIUSEPPE GIACOSA
DIRECCION MUSICAL: STEFAN LANO
DIRECCION ESCENICA: LOUIS DESIRE

 

Reparto  
Mimi Daniela Tabernig
Rodolfo Marcelo Puente
Marcello Leonardo Lopez Linares
Musetta Carmen Gonzalez
Schaunard Federico Sanguinetti
Colline Marcelo Otegui
Benoit Andres Presno
Alcindoro Marcelo Sosa
Parpignol Andrew Presno
Sargento Julio Clavijo
Coro Y Orquesta Sinfónica Del Sodre
Auditorio Nacional Adela Reta


La función de hoy Sábado correspondió lo que podemos llamar el PRIMER ELENCO , dado que fue el presentado en la noche del estreno y el que cantó más funciones (4 de un total de 6) Los resultados en comparación fueron en realidad desparejos, correspondiendo a la pareja protagónica la mayor desventaja de este elenco sobre el elenco alternativo
DANIELA TABERNIG es una gran soprano argentina que viene de obteniendo resonantes triunfos artísticos con sus memorables interpretaciones de los papeles protagónicos de su cuerda en EUGENIO ONEGUIN (vista en Uruguay también) y JENUFA, ambos papeles considerablemente más difíciles vocal y dramáticamente que el papel de Mimí. Tabernig es musicalmente una profesional irreprochable incapaz de cantar una nota fuera de tiempo o en falso y además una excelente actriz. Pero su Mimi no estuvo a la altura que era dable esperar de ella, siendo evidente que está pasando por un período que esperamos pasajero de dificultades vocales. Las notas están todas allí, lo mismo que la seguridad musical, pero el timbre se ha vuelto ingrato, tenso, muy posiblemente de resultas precisamente del esfuerzo exigido por los difíciles papeles encarados.
MARCELO PUENTE tiene varias características que harían de él un Rodolfo poco menos que ideal. Es muy buen actor, tiene la pinta de un auténtico adolescente de cine americano y por encima de todo un bellísimo timbre vocal, es seguro musicalmente y tiene una voz que sin ser grande logra hacerse oír aún con la orquesta de Lano. Pero, y no es un pero circunstancial, tiene dificultades con los agudos (y no me refiero solamente al famoso agudo de CHE GELIDA MANINA, que tantos desvelos ha provocado en los tenores -aún los más famosos -) sino a varias de las notas inmediatas inferiores. Diría que todas las notas del LA para arriba son problemáticas y suenan como el triunfo de la voluntad sobre la naturaleza, afeando la ejecución de la parte. Quizás en un Teatro de menores dimensiones y con una orquestación menos contundente que la de Puccini (y un director menos enamorado de su orquesta) en un papel que no exija tanto de la zona aguda de su voz, pueda obtener resultados más positivos, porque talento no le falta.
LOPEZ LINARES puede cantar el Marcello con los dos brazos atados en la espalda. Es para él casi una noche de descanso, dado que su voz supera ampliamente las dificultades del papel y pide a gritos papeles más sustanciales. Fue un lujo verlo y oírlo.
A su lado SANGUINETTI no hizo para nada feo papel luciendo una voz importante que dio estatura protagónica a su Schaunard, especialmente en los conjuntos y un bienvenido sentido del humor, que se extendió más allá del final, cuando los cantantes salieron a saludar en pareja (Mimi con Rodolfo y Marcello con Musetta) y Sanguinetti cuyo Schaunard no tiene pareja aceptó prontamente y con gran desparpajo escénico , saludar del brazo de STEFAN LANO provocando gran hilaridad en la platea. Me pregunto por que no fue escalado para cantar el Marcello, sin desmerecer con esto las dos excelentes creaciones de LOPEZLINARES y GIBERT ambos de lo mejor que se oyó en estas representaciones.
OTEGUI se lució exhibiendo una voz de bajo bajo, de importancia en los conjuntos y cantando una emocionada VECCHIA ZIMARRA.
CARMENGONZALEZ cantó con gran desenvoltura la Musetta. No tiene el impresionante volumen y peso vocal de su predecesora en la parte, pero ésta no lo pide y hasta suena mejor con una voz de volumen mas medido como el de González, que cantó y actuó impecablemente la parte. Nos hubiera gustado mucho oír la Mimi de Livieri y esperamos que vuelvan a contratarla porque es un joven valor que hará carrera.
En una segunda visión se acentuaron mis discrepancias con la regie y aumentó sideralmente la colección de quejas que le haría a su falta de correspondencia con las palabras del libretto.
Autoridades del Teatro me comentaron las dificultades presupuestales por las que pasa la Institución con recursos cada vez más reducidos que obligan a intentar producciones minimalistas que permiten llevar adelante los títulos sin incurrir en gastos siderales. Tengo toda la comprensión del caso para la lucha que las autoridades vienen llevando adelante por mantener la sala en actividad pese ala reticencia con que les otorgan los recursos, y no critico la falta de escenografías y trajes deslumbrantes . No es eso lo que me choca de la regie (o lo que más me choca, porque admitamos que la puesta es oscura y fea) sino la falta de lógica teatral y los constantes arranques de “genialidad” aplicados a reescribir la obra, una de las obras del repertorio donde se ha logrado en mayor medida la íntima fusión de la palabra con la música.
Y me formularía la pregunta de por que si vamos a tratar de economizar en las producciones, no recurrimos en vez de a caros directores extranjeros a alguno de los muchos talentosos directores teatrales locales, muchos de los cuales por trabajar en el Teatro Independiente están habituados a llevar adelante obras con presupuestos mínimos. El SODRE en su época de oro solía hacerlo y recuerdo trabajos notables de JUAN JOSE BRENTA, SERGIO OTERMIN, CHINA ZORRILLA y una frustrada ,espectacular versión de TURANDOT por ATAHUALPA DEL CIOPPO que no llegó a ser estrenada debido a la indisposición de la Turandot (ANA DECAVALIERI) que no tenía cover.
Pero la magia de Puccini lo puede todo. Luego de una función donde el público estuvo bastante frío en sus reacciones, con aplausos muy parcos después de cada aria, y donde se llegó a que el telón se alzara demasiado tarde para que el coro saludara al fin del segundo acto porque el aplauso se había extinguido, se produjo la usual reacción fuertemente emotiva que provoca el maravillosamente bien escrito final con la muerte de Mimi y la indiferencia se trocara en entusiasmo. Un entusiasmo además merecido porque todo el elenco tuvo en esta escena su mejor desempeño.

LUIS G BAIETTI