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SAMSON ET DALILA

Actos 2º y 3º en versión de concierto
Música de Camille Saint-Saëns
Libreto de Ferdinand Lemaire

Elenco:  
Dalila: María Luján Mirabelli
Sansón: Gustavo López Manzitti
Sumo Sacerdote de Dagón: Alejandro Meerapfel
Coro Polifónico Nacional
Dirección: Darío Marchese
Orquesta Sinfónica Nacional  
Director: Mtro. Reinaldo Censabella


Función del 30 de noviembre de 2012,
en el Auditorio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires

SERVIR AL ARTE

A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario de su estreno en Weimar, la Orquesta Sinfónica Nacional programó la ópera Samson et Dalila de Camille Saint-Saëns, continuando con el criterio de incluir un título lírico al año dentro de su repertorio.
La idea de componer un oratorio sobre este episodio bíblico, rondó la cabeza del compositor desde finales de la década del 60 del siglo XIX y terminó por definirse como ópera, gracias a la intervención de su libretista, casi 10 años más tarde. Curiosamente la pieza no despertó interés en Francia donde no encontró escenario para su estreno, y sólo la buena voluntad de Liszt, quien apreciaba particularmente a Saint-Saëns, logró su presentación en Weimar en 1877. Recién en 1892 llegó a la Ópera de París y a muy poco tiempo (1896) a Buenos Aires donde se transformó en uno de los títulos favoritos dentro del repertorio francés.
Encarar una obra tan presente en el público implica siempre el desafío de poder soportar las comparaciones y de tener que alcanzar un nivel de interpretación que satisfaga las expectativas. La ocasión que motiva esta nota superó cómodamente aquel desafío conjugándose para ello un reparto efectivo, una orquesta y un coro que hicieron gala de profesionalismo y una batuta con la autoridad que da un conocimiento pleno del repertorio.
Tal vez el único reparo que podríamos hacer sea la decisión de presentar sólo los actos 2º y 3º, privándonos de la belleza de las masas corales del 1º y de las escenas de presentación de los protagonistas, páginas todas tan interesantes como inspiradas.
María Luján Mirabelli ha dado una prueba cabal de su madurez como intérprete componiendo una Dalila de fuste, segura en todo el registro, con bellos armónicos y acorde con las particularidades del estilo francés tan rico en sutilezas como alejado de los desbordes veristas, aunque sin perder por ello ni una pizca de expresividad.
Sus dos arias del 2º acto fueron cantadas con tan buen gusto, acertado fraseo, limpia línea y clara dicción que arrancaron fervorosos aplausos.
El Sumo Sacerdote de Dagón tuvo en Alejandro Meerapfel un elegante intérprete que supo poner de manifiesto la autoridad del rol, cantando con afinado registro en toda la tesitura. Su dúo con Dalila en el 2º acto tuvo un fuerte impacto.
Gustavo López Manzitti compuso un interesante Sansón, siendo éste un rol tan difícil como expuesto. Hizo una inteligente administración de sus recursos, dándonos una conmovedora "aria del molino", de un carácter introspectivo y doloroso que se impuso más desde el lirismo y la dramaticidad que desde la heroicidad, y coronó el 3º acto con un impactante agudo en su exclamación final.
La Orquesta y el Coro actuaron inspiradamente y mostraron un trabajo a conciencia brindándose sin ambajes y respondiendo dúctiles a la batuta del Mtro. Censabella, que condujo una versión equilibrada donde las partes se lucieron a la par del todo.
El público, que colmó el Auditorio de Belgrano, premió con cerradas ovaciones a este conjunto de artistas que han sabido servir al Arte antes que servirse de él.
Hacemos votos para que el éxito obtenido aliente la posibilidad de volver a programar esta obra con este equipo. Un resultado de este nivel merece más que la fugacidad de una sola función.

por el prof. Christian Lauria
para www.operaintheworld.com