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Temporada de Buenos Aires lírica, en el Teatro Avenida

OneginEVGENY ONEGIN, ÓPERA EN 3 ACTOS DE  PIOTR TCHAIKOVSKY

Dirección musical: Javier Logioia Orbe
Puesta en escena: Mercedes Marmorek
Escenografía: María José Besozzi
Vestuario: Lucía Marmorek
Iluminación: Alejandro Le Roux
Dirección del coro: Juan Casasbellas
Coreografía: Omar Saravia
Reparto: Fabián Veloz
Carla Filipcic Holm
Pedro Espinoza
Vanina Guilledo
Elisabeth Canis
Alicia Alduncin
Walter Schwarz
Sergio Spina
Emilio Bulacios
Ricardo Crampton
Sergio Vittadini
Martín Paladino


Luego de versiones de gran despliegue visual, BAL intentó otro camino para Onegin, con notables resultados. Una versión más intimista, sin dudas más cerca de lo escrito por Pushkin, donde los personajes muestran su lado más humano. Lo emocional tuvo aquí un papel preponderante. Y la simplicidad de la puesta, demostró dos cosas para tener en cuenta, que no se necesitan grandes presupuestos, solo ideas claras y que ha sido un típico caso donde menos es más.
Javier Logioia Orbe dirigió la orquesta con buenos tiempos, tal vez algo reducida para lo que la partitura exige y temperamento adecuado.  Y la orquesta respondió brindando una versión con muy buen nivel de afinación y estilo.
La puesta de Lucía Marmorek, aunque por momentos algo estática, supo sacar partido en las escenas principales. Y nunca decayó el nivel emocional que la caracterizó. Un buen vestuario, simple pero agradable escenografía y una excelente iluminación complementaron el trabajo de la directora de escena.
Con un elenco de cantantes muy parejos, bien elegidos, Carla Filipcic Holm brindó una excelente Tatiana, que fue creciendo con el transcurso de la ópera, llegando a un conmovedor dúo final. Un trabajo de menor a mayor, pero que en todo momento mantuvo un excelente nivel. Lució en gran forma en lo vocal, desplegando notables recursos técnicos, además de su importante y atrayente voz.
Fabián Veloz, más identificado con la ópera italiana, fue otro trabajo digno de destacar. Su voz de excelente volumen y notable timbre se complementó con un canto siempre afinado. No es naturalmente un actor nato, pero supo moverse adecuadamente, sobre todo pasado el primer acto y, como ocurrió con Filipcic Holm, el dúo final estuvo impregnado de emotividad.
El tenor Pedro Espinoza cantó un impecable Lensky, brillante en su aria Kuda- Kuda y con gran pasión en todo momento. Con hermosa voz, siempre audible, solo pareció por momentos algo desbordado, pero nada empañó su excelente nivel y se ganó justamente una gran ovación del público presente.
Walter Schwarz cantó en forma excelente su Gremin. Su voz no es particularmente grande, pero se escucha sin problemas y posee un timbre de notable belleza. Coronó su aria con rotundo grave, que no se escucha muy a menudo. Tal vez su caracterización lo mostraba como demasiado joven, igual que sus desplazamientos, pero su trabajo como un todo fue de gran nivel.
Vanina Guilledo brindó una muy buena Olga, mostrando un muy buen nivel técnico y hermoso timbre, además de moverse muy bien en escena.
Muy buen trabajo de Alicia Alduncin y brillante, como ya la había mostrado en el Argentino, Elisabeth Canis brindando una notable actuación como la nodriza.
Sergió Spina se movió y cantó con gracia su Triquet. Buen nivel en el resto del elenco, destacándose dos jóvenes cantantes esta vez en papeles menores, Emiliano Bulacios y Ricardo Crampton.
Correcto en todo momento el Coro, siempre afinado aunque por momentos con algo de falta de densidad.
Un muy buen cierre de temporada y una clara demostración que se pueden brindar excelentes funciones sin necesidad de puestas fastuosas y rescatando – en este caso – toda la emoción y la poesía que los autores nos proponen.

Dr. Alberto Leal
www.operaintheworld.com