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La Cenerentola

Ópera cómica en dos actos con música de Gioacchino Rossini (1817) y libreto de Jacopo Ferretti.
Teatro Colón – 28/09/12

Coro Estable: Dirección Peter Burian
Dirección musical de: Reinaldo Censabella
Dirección escénica: Sergio Renán
Diseño de escenografía: Emilio Basaldúa
Diseño de Vestuario: Gino Bogani
Diseño de Iluminación: Eli Sirilin
Reparto:  
Serena Malfi Angelina
Kenneth Tarver Don Ramiro
Aris Agiris Dandini
Carlo Lepore Don Magnifico
Marisú Pavón Clorinda
Florencia Machado Tisbe
Carlos Esquivel Alidoro

En su segunda ópera de repertorio de la temporada el Teatro Colón presentó “La Cenerentola”, drama giocosso de Rossini. A pesar de la mirada burlona del Maestro sobre la sociedad de su tiempo, logra con su genio momentos abiertamente risueños, que mantienen un aire de frescura.
Aunque confieso una particular debilidad por Sergio Renán como Director de Cine, nunca he sido un gran entusiasta de sus puestas operísticas.
Aquí su mano se notó en cada momento de la función y creo que estamos en lados opuestos, para mi “lo menos suele ser más” para él cuanto más mejor.
Toda la puesta tuvo su sello, sin desmerecer el excelente trabajo de Emilio Basadúa, responsable de la compleja escenografía. Quien supo aprovechar al máximo el disco giratorio y concibió momentos de gran belleza visual.
Acompañados además por el espléndido vestuario de Gino Bogani (que no entiendo como no es más solicitado por el Teatro Colón), debido a la calidad de sus diseños y la espléndida gama de colores que usa, además de la excelente iluminación de Eli Sirilin.
Renán trató de apartarse de lo que pide Rossini, quien quería separar su obra del clásico cuento, aquí ratones conviven con Angelina, y todo es explicado al máximo, como si de pronto se tratara de una ópera para niños.
No puedo dejar de nombrar a Álvaro Luna, quien hizo un preciso trabajo en cuanto a la parte filmada se refiere. Aunque por momentos la considere totalmente superflua.
Creo que explicar cada acción es no valorizar al público asistente, pero esta puesta – además de su belleza visual – pecó de explicar cada momento como si los asistentes fueran niños. Nada más lejos del espíritu de Rossini.
El Maestro Reinaldo Censabella dirigió con autoridad, la orquesta sonó muy bien en general, pero, luego de ver y escuchar ópera por más de 50 años, sus tiempos fueron algo lentos, sin la picardía que Rossini requiere. Pero cuidó a los cantantes y logró, en gran parte, equilibrar el foso con el escenario.
Excelente el trabajo del Coro Estable.
Vamos ahora a los solistas. Aris Argiris, a quien habíamos visto en un impresionante “I due Foscari”, fue sin dudas la figura del elenco. Con el mayor volumen de voz de todo el reparto, un canto de excelente factura y unas fantásticas dotes de actor, generó sin dudas el personaje más creíble.
El bajo Carlo Lepore brindo un muy buen Don Magnifico, muy buena voz, desenvuelto como actor. Solo creo que los que han podido ver a Paolo Montarsolo en el rol sabrán que será muy difícil o imposible llegar a ese nivel. En un momento que los bajos bufos no abundan, Lepore generó una criatura creíble acompañada de buen canto.

Serena Malfi, como Angelina, brindó una voz fresca, una coloratura aceptable y fue muy buena en la parte actoral. En lo personal creo que es una soprano corta que el tiempo irá fortaleciendo su joven registro. En la función que asistí su "Non più mesta" finalizó con un agudo gritado, que poco favoreció al buen canto desplegado antes. Lejos está todavía de las inolvidables versiones de Lucia Valentín Terrani o la impecable Teresa Berganza.
Kenneth Tarver es un muy buen tenor ligero. Une a su elegante estampa un canto fluido sin problemas en las coloraturas. Solo es de lamentar que, por lo menos en la función que asistí, su sector agudo se reduce en forma notable. De todas maneras su trabajo fue notable.
Marisú Pavón (Clorinda) y Florencia Machado (Tisbe), como las hermanastras, realizaron un espléndido trabajo. De dos papeles comprimarios, que muchas veces suelen pasar desapercibidos, hicieron dos magníficas creaciones y gran parte de las escenas de humor pasaron por ellas. Excelentes prestaciones.
Carlos Esquivel (Alidoro), realizó un muy buen trabajo.
Los que añoran el Colón con puestas fastuosas, con independencia de lo que pide el autor, quedarán encantados. Los que buscamos puestas más cercanas al compositor tal vez no. Pero el esfuerzo de generar una puesta de tanto lujo y despliegue sea, sin dudas, agradecido por muchos del público asistente.

Dr. Alberto Leal
www.operaintheworld.com