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Un Giorno Di Regno, de Giuseppe Verdi

Dirección musical: Dante Ranieri
Dirección escénica: Oscar Grassi
Elenco: . Ricardo Crampton (Cavaliere Belfiore)
  Fernando Grassi (Barone di Kelbar)
  María José Dulin (Marchessa del Poggio)
  Cecilia Layseca (Giulietta di Kelbar)
  Leonardo Pastore (Edoardo di Sanval)
  Fernando Santiago (La Rocca)
Coral Ensamble: Prof. Gustavo Codina y orquesta Teatro Del Globo


Es de gran valor que el Ensamble Lírico Orquestal “se permita” abrir su temporada con una de las óperas más olvidadas de Verdi, en estreno para Buenos Aires y seguramente para Argentina. Segunda en su gran producción, estrenada en La Scala en 1840, fue un estruendoso fracaso. El teatro optó por bajarla de cartel y solamente la repuso en el 2001.
Verdi la compuso en un período muy doloroso de su vida, al poco tiempo de morir sus dos pequeños hijos y su mujer. Incluso quiso cancelar su contrato pero no le fue posible.
El Maestro no volvió a incursionar en la ópera cómica hasta su gran trabajo, Falstaff, tal vez una de las muestras más perfectas de teatro cantado, en 1893.
Un Giorno de Regno, donde solo por momentos se identifica a Verdi, y está más cercana a un Rossini o Donizetti es una obra grata de escuchar, a pesar de su endeble argumento de Felice Romani. Además, el tiempo de las óperas bufas ya había pasado y la moda llevaba al melodrama sentimental o patriótico, aunque la presente tiene poca comicidad, sostenida en escasas escenas y sí, un final feliz típico del género.
El grupo responsable de esta puesta mostró gran disposición, notándose claramente un espectáculo preparado con idoneidad.
Gran parte del merito de esta puesta reside en la dirección del Maestro Dante Ranieri, figura indiscutible en el ámbito musical. Impuso su autoridad, acertando plenamente en el plano estilístico, logrando una magnífica concertación.
Otro gran trabajo fue el del Maestro Grassi, gran conocedor del género. Con desplazamientos fluidos, tratando de mantener un ritmo constante y con una buena marcación actoral. Creo que su idea, plasmada por su equipo - Mariela Daga en vestuario y Daniel Feijóo en escenografía – fue la de presentarla en época y seguramente como se desarrolló la puesta original. Trajes muy coloridos, iluminación intensa, todo contribuyó a darle vida a una obra que sin un equipo de este nivel no es fácil de mantenerse por si sola.
Del muy bien elegido elenco, casi sin fisuras, el barítono Fernando Grassi brindó el personaje más completo. Siempre hemos destacado sus condiciones histriónicas. Aquí no solo hizo gala de ellas, mostró además un canto fluido, excelente fraseo y gran capacidad para matizar. Además, logró momentos de comicidad más allá de lo que pide su personaje, siempre con buenos recursos y en estilo.
Las sopranos María José Dulin (Marchessa del Poggio), Cecilia Layseca (Giulietta di Kelbar) cantaron con seguridad, bellos timbres y muy buen fraseo. Y ambas fueron muy convincentes en la parte actoral. Dulín brindó una magnífica versión del aria del segundo acto (Si mostri a chi l’adora).
Edoardo di Sanval parece no ser el papel ideal para las probadas condiciones del tenor Leonardo Pastore. Mejoró sensiblemente en el segundo acto, donde pudo mostrar algo de sus más preciados atributos, su facilidad para matizar. Tampoco fue agradable la dinámica entre su canto central y sus agudos demasiado estentóreos, que no hacía falta alguna. Poco además es el lucimiento actoral que le permite su papel y que él no contribuyó a mejorarlo. Esperemos verlo en otro rol más afín a sus condiciones vocales y que le permita un mayor lucimiento.
El joven barítono Ricardo Crampton, poseedor de una de las voces de más calidad del elenco, cantó con bello timbre, siempre afinado y en estilo y fue creciendo a medida que avanzaba la función. Algo estático como actor, sin dudas irá mejorando a medida que frecuente roles importantes, ya que es la primera vez que asume un rol titular. Tiene un excelente futuro por delante.
Fernando Santiago cantó y actuó en forma fluida, acertando totalmente con su personaje y siendo un importante soporte para Fernando Grassi.
Una buena actuación del resto del elenco y Coro.
Creo que es una oportunidad que no debe ser perdida, no sabemos cuando tendremos la ocasión de ver nuevamente este Verdi, el mismo de tantas óperas que amamos. Además, el esfuerzo puesto en la versión, los talentos locales reunidos y el grato momento que se puede pasar justifican sobradamente no perdérsela.

Dr. Alberto Leal
www.operaintheworld.com