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Il Trittico - (Segundo Elenco)

Música de Giacomo Puccini
Función del 11 de Junio de 2011
Teatro Colón de Buenos Aires

Un Trittico a la griega

"Il Tabarro"
Libreto de Giuseppe Adami

 

Michele Luis Gaeta
Giorgetta Haydee Dabusti
Luigi Fernando Chalabe
Talpa Christian Peregrino
Frugola Alicia Cecotti
Tinca Gabriel Centeno
Vendedor de Canciones Duilio Smiriglia
Amantes Oriana Favaro
Santiago Bürgi

"Gianni Schicchi"
Libreto de Giovacchino Forzano

Gianni Schicchi Luis Gaeta
Lauretta Eliana Bayon
Rinuccio Darío Schmunck
Zita Agnes Zwierko
Gherardo Gabriel Centeno
Nella Vanesa Tomas
Simone Mario De Salvo
La Ciesca Irene Burt
Betto Leonardo Estevez
Marco Norberto Marcos
Maestro Spinellocio Sebastiano De Filippi
Ser Amantio Fernando Grassi
Pinellino Christian Pellegrino
Guccio Alejandro Di Nardo
Gherardino Guido Sanz
Amigo de Gherardino Ramiro Cony

"Suor Angelica"
Libreto de Giovacchino Forzano

Suor Angelica Virginia Wagner
La Tía Princesa Agnes Zwierko
La Abadesa Alicia Alduncin
Celadora Laura Domínguez
Maestra de Novicias Florencia Machado
Suor Genovieffa Marina Silva
Suor Osmina Victoria Gaeta
Suor Dolcina Oriana Favaro
Novicia Fabiola Masino
Conversas Gabriela Ceaglio
Montserrat Maldonado
Mendicantes Laura Polverini
Vanesa Mautner
Niños Mateo Zuker
Valentín Gobet
Orquesta Estable del Teatro Colón de Buenos Aires
Coro Estable del Teatro Colón de Buenos Aires
Coro de Niños del Teatro Colón de Buenos Aires
Director musical Mtro. Richard Buckley
Director de escena Stefano Poda
Escenografía Daniel Feijoo
Iluminación Stefano Poda
Vestuario Cristina Pineda
Director del Coro Mtro. Peter Burian
Director del Coro de Niños Mtro. César Bustamante

 

Ya Puccini era una figura indiscutida del mundo musical, sosteniendo su fama en los títulos más populares de su producción, cuando entre 1915 y 1918 compone las tres piezas que integran este Tríptico, y que se estrenarán en Nueva York el 14 de Diciembre de 1918.
Hoy se discute la teoría de que el Maestro intentó crear una alegoría de la Divina Comedia de Dante Alighieri y que tras ver lo inconmensurable de tal obra optó por tres piezas que representaran el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso simbólicamente, y de la mano de tal discusión nace la que se entabla a cerca de la verdadera unidad de la obra. En este sentido, lo único indiscutible es la constante voluntad de Puccini de que las tres partes se representaran juntas, aunque en muchísimas ocasiones, ayer y hoy, la voluntad del compositor se dejó de lado.
Las tres piezas cuentan con valores propios muy importantes, aunque la más reconocida desde su estreno fue Gianni Schicchi, a la que se considera una obra maestra del género comparable con el Falstaff verdiano. Pero más allá de las preferencias lo cierto es que en Il Tabarro estamos frente a la más verista de las obras de Puccini y en Suor Angelica ante una de sus piezas más sutiles.
Fiel a su estilo, Puccini compone partituras de una orquestación muy lograda, con algunos toques impresionistas a veces, que tiende al recitativo en la estructura vocal y que deja lugar a efusiones líricas tan caras al compositor creando verdaderas gemas en lo lírico como el "O mio babbino caro" o en lo dramático como la escena final de Suor Angelica o de Il Tabarro.
Si pensamos en la referencia Dantesca la ordenación lógica es ubicar primero a il Tabarro como referente del Infierno, luego a Suor Angelica como el Purgatorio y por último a Gianni Schicchi como representante del Paraíso. Así a la condenación y al homicidio de la pimera le sigue la expiación de la segunda y el triunfo del amor de la tercera. Pero este criterio no fue el adoptado por Stefano Poda en la versión que presenta el Teatro Colón de Buenos Aires.
En una nota del programa se aclara que Poda prefirió hacer referencia a la estructura de los festivales dramáticos griegos donde a la tragedia seguía la comedia y, en este caso, una nueva tragedia que reafirma la función catárquica.
La elección resulta discutible y opinable, es cierto, pero es una visión más de las tantas a que nos están acostumbrando los directores de escena y que no suelen dejar conformes a todos ni mucho menos.
Siguiendo la intención del Director, diremos que la puesta tuvo algunos aciertos y algunos desaciertos que no lograron redondear un resultado óptimo. Digamos por ejemplo que nos resultó un tanto redundante el acentuar el clima opresivo de Il Tabarro con una marcación actoral demasiado estática (a la tragedia griega ) restándole el condimento de acción verista propio de la pieza. Todo recurso puede ser atendible hasta que se vuelve cansador.
Otra objeción posible sería la permanencia de las tres obras en escenarios igualmente lúgubres y en medio de un piso inundado que si resultaba "entendible" en Il Tabarro por su cercanía al Sena, se vuelve más discutible en los restantes títulos.
A pesar de lo dicho, se lograron momentos muy gratos como la afinada marcación de Gianni Schicchi o la estéticamente bella presentación cuasi coreográfica de Suor Angelica.
En cuanto a los protagonistas, Luis Gaeta se lució con un muy buen Michele y un estupendo Schicchi cantados con buena línea, buen caudal y efectivos agudos y representados con una idoneidad dramática de primer órden. Su labor se llevó una cerrada ovación en los saludos finales de ambas piezas.
Haydee Dabusti tuvo su primer y merecido protagónico en el Colón encarnando una Giorgetta cantada con una destacable musicalidad, luciendo un timbre grato y una voz que supo correr sin fisuras. Su encarnación mostró desde la decepción a los sueños de esta desdichada mujer y su terrible conclusión frente al amante muerto, dando cuenta de una comprensión cabal de la riqueza dramática del rol. La sala la ovacionó merecidamente y nos sumamos a esos aplausos: Brava!
Eliana Bayón se lució con una elegante y sentida versión del aria de Lauretta ajena a la tentación de volverla una pieza de bravura y cantada con un buen gusto estimable.
Agnes Zwierko nos brindó dos creaciones de primerísimo nivel tanto con su Zita como con su Tía.
Poseedora de una voz de buen caudal, rico color, estupendos graves y una actuación convincente tanto en la comedia como en la tragedia, sus participaciones fueron otro de los puntos altos de la velada.
Virginia Wagner creó una destacadísima Suor Angelica en la que dio prueba de sus valores. Efectiva en lo vocal, aunque un poco corta a la hora de sostener los agudos, su interpretación dramática conmovió con buenas armas a un auditorio que la supo reconocer con sus aplausos. Para recordar su escena final, verdaderamente lograda.
Muy interesantes resultaron también el Simone de Mario De Salvo y la Suor Genovieffa de Marina Silva. En ambos casos a ricos patrimonios vocales se sumó una interpretación escénica muy comprometida.
Un punto por debajo del nivel general resultaron Fernando Chalabe, un tanto forzado, y Darío Schmunck quién tiene un gratísimo timbre pero un caudal al que no lo beneficia la orquesta pucciniana.
Los restantes miembros de los respectivos repartos supieron dar resultados de buen nivel logrando un parejo rendimiento y un estimable logro de conjunto.
La dirección del Mtro. Buckley hizo gala de calidad, atenta al escenario, destacando la riqueza de una partitura rica en detalles y sutilezas.
En resumen, el Colón nos presentó un Trittico interesante desde lo vocal y musical, con un elenco nacional que bien podría ser destinado a primeras funciones; discutible desde su óptica escénica, lo que vuelve a poner sobre la mesa de discusión los límites de las versiones innovadoras. En cualquier caso bienvenido sea el ejercicio intelectual al que nos invita para defender o criticar los cambios de visión.

Por el Prof. Christian Lauria

para www.operaintheworld.com