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Excelente versión de concierto de “I Due Foscari”
en el Teatro Roma de Avellaneda

I DUE FOSCARI

Música: Giuseppe Verdi – Libreto: Francesco. M Piave
Basado en “The two Foscari” de Lord Byron
TEATRO ROMA – AVELLANEDA

Francesco Foscari: Aris Argiris
Jacopo Foscari: Leonardo Pastore
Lucrecia Contarini: Haydee Dabusti
Jacopo Loredano: Luciano Straguzzi
Barbarigo/Servo del Doge: Cristian Mella
Pisana: Guadalupe Larzabal
Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda
Dirección y Concertación musical: César Tello
Coros: Instituto Municipal de Música de Avellaneda – Cemic – Ensamble El Aleph –Coro de OZ.
Instituto Municipal de Arte y Cinematografía de Avellaneda

Las versiones de opera en concierto son costumbre en la mayoría de los países del mundo, sin embargo no son muy frecuentes en nuestro país. En lo personal pienso que es un error de parte de las organizaciones que realizan temporadas de ópera. Siempre existe un público ávido de asistir a ellas, siendo además un excelente vehículo para títulos que no son programados con frecuencia y significan un ahorro significativo.
Estrenada en el Teatro Argentina de Roma en 1844, es la sexta opera compuesta por el Maestro y su acción de desarrolla en la antigua Venecia, cuyo argumento está basado en intrigas políticas.
El Teatro Roma lució como en sus mejores épocas presentando una versión excelente, musical y vocalmente, constituyéndose en uno de los espectáculos de ópera más atrayentes en lo que va de la temporada.
Creo que nunca la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda sonó mejor en los últimos tiempos. El joven maestro César Tello realizó un excelente trabajo y la orquesta le respondió en todo momento. Con auténtico espíritu verdiano, con gran pasión o sutileza, según el momento lo requería, realizó un magnífico trabajo en una partitura de joven inspiración verdiana, plena de maravillosas melodías.
El barítono griego Aris Argiris, quien debutaba en nuestro país, perteneciente al elenco estable de la Opera de Frankfurt y a punto de debutar en la Opera de Viena, fue una magnífica sorpresa. Posee una voz de bellísimo timbre, plena de armónicos. Con excelente línea verdiana, un canto matizado y muy afinado. Además de ser dueño de un imponente volumen.
Esta era la primera vez que cantaba el rol, seguramente si lo sigue frecuentando logrará sacarle aún más partido a la faz interpretativa. Pero su labor fue excelente bajo todo concepto y sería realmente interesante que los otros teatros de nuestro país cuenten con su presencia en un futuro próximo. Creo que está destinado a ser un gran nombre de la lírica.
Gran acierto de los organizadores al invitar a un artista de sus valores.
Leonardo Pastore dio un paso consagratorio en su carrera con su impecable Jacopo.
Su voz, que siempre ha tenido un bello timbre, ha crecido en volumen. Cantó con impecable línea, matizando hasta en los mínimos detalles, su canto siempre afinado, con notable intensidad dramática y total seguridad en la zona aguda. Tal vez este sea su primer paso para incluir en su repertorio roles más pesados. Otra prestación de auténtica excelencia.
Haydee Dabusti, completó el trío principal con el mismo grado de excelencia vocal de los anteriores, llevándose la ovación más grande de la noche. Aunque la soprano está acostumbrada a temibles roles como Abigail o Gioconda, aquí pudo explayar todos sus recursos y poderío vocal, a pesar que antes de la función se avisó que estaba afectada de un principio de laringitis. En un papel de tremendas exigencias en el sector agudo, con pasajes de coloratura rápida y grandes exigencias dramáticas, sorteó todo sin dificultad visible, con una impecable línea de canto, un atinado uso de la mezza voce e impecables agudos de excelente volumen. Otro trabajo para ser atesorado.
En los roles comprimarios cumplieron con buen nivel Luciano Straguzzi, Cristian Mella y Guadalupe Larzabal. Esta última, a pesar de lo corto de su parte, mostró una auténtica bella voz de mezzo y considerable volumen.
Poco se puede hablar del Coro (los Coros en realidad), ya que fueron inaudibles en buena parte de la representación y en los pocos momentos que se escuchaban sus voces se oían sueltas sin empaste alguno.
En suma, una excelente función de una hermosa obra con notables dificultades, un claro ejemplo de lo que se puede hacer con trabajo, conocimiento y correcta elección de los cantantes. Solo una palabra puede condensar lo escuchado – que sería muy bueno fuera repetida en el mismo Teatro Roma o en otros ámbitos – BRAVO

por el Dr. Alberto Leal