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Excelente versión de concierto de “I Due Foscari”
en el Teatro Roma de Avellaneda

Música de Giacomo Puccini
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de Victorien Sardou

Teatro El Círculo, Rosario, Argentina

Reparto:
Floria Tosca.......Mónica Ferracani
Mario Cavaradossi....José Azocar
Barón Scarpia........ Homero Perez-Miranda
Angelotti.... Lucas Alvarez
Sacristán....Jorge Ferrari
Spoletta...Diego García
Sciarrone...Ismael Barrile
Carcelero...Lucas Alvarez
Pastor...Marcela Novero

Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario
Director: Mtro. Carlos Vieu
Dirección Escénica: Marcelo Perusso
Coro de la Ópera de Rosario
Director Horacio Castillo
Escenografía Marcelo Perusso
Iluminación Rubén Conde

PROMISORIO COMIENZO DE TEMPORADA

Tras los éxitos de "Manon Lescaut" y "La Bohème" que cimentaron su fama a finales del S. XIX, Puccini presenta en 1900, TOSCA y logra con ella un nuevo suceso.
La Argentina fue el primer país fuera de Italia en el que se conoció la obra, apenas unos meses después de su estreno mundial, y el título es, siguiendo a Bohème, la ópera del compositor más representada en nuestro medio, lo que confirma la simpatía que despierta en público y artistas.
Resulta realmente difícil encuadrar estilísticamente esta TOSCA, tan cercana al verismo por sus niveles de naturalismo en lo argumental y por su estructura musical, aunque carente del componente popular propio de aquella escuela.
Sus armonías por momentos se disparan hacia el futuro y se vislumbran aquí y allá las modernidades de Turandot, a la par que el lirismo de determinados pasajes la acercan a la sutileza de la música francesa (sombras de Debussy) o de la giovine scuola (perfumes de Boito o Cilea)
Esta indefinición sin embargo no genera un producto amorfo sino, por el contrario, una obra de una cohesión poco frecuente, rica en paletas, recursos y matices, pero coherente y mucho, tanto desde lo musical como desde lo argumental.
Puccini supo crear una partitura que responde con tal propiedad al texto que cada nota cuenta la historia con la misma justeza que las palabras. Es este probablemente, una de sus mayores virtudes.
El Teatro El Círculo de Rosario ha abierto su temporada 2011 con esta ópera y nuevamente ha cosechado un merecido éxito, para lo que contó con un equipo equilibrado y efectivo, con ideas claras desde lo musical y desde lo escénico, con un profundo compromiso con la obra, su sentido y su texto; poniéndose a su servicio y no sirviéndose de ella (cosa un poco demasiado frecuente últimamente) para alcanzar la notoriedad.
El planteo de Marcelo Perusso en lo escénico resultó sumamente grato.
Recurrió a proyecciones sobre un telón de fondo y otro transparente de boca, por lo que los intérpretes quedaron incluídos dentro de un espacio que pasaba de lo arquitectónico a lo alegórico, logrando un resultado plásticamente muy interesante.
Tal vez cierto exceso en la variación de imágenes, sobre todo en el IIº Acto, podría haberse evitado, aunque lo dicho resulte, en el conjunto, un dato menor.
Fue muy acertada la marcación actoral y la resolucióin de ciertas escenas muy refrescantes por evitar los cliches tan caros a este título (se evitaron por ej. la colocación de los candelabros y el cruciijo sobre el cadaver de Scarpia que impusiera la Bernhardt al estrenar la versión teatral de Sardou que sirviera de base a la ópera; y se resolvió muy acertadamente el salto final de la protagonista).
La impecable iluminación colaboró en plasmar escenas ricas estética y dramáticamente.
El Mtro. Carlos Vieu extrajo lo mejor de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario a la que impuso unos tempos justos y de la que logró matices interesantes tan importantes en una partitura con una orquestación tan rica.
La Tosca de Mónica Ferracani resultó a todas vistas interesante.
Desde lo vocal el rol fue servido con solvencia, matizado, con un timbre grato y agudos seguros.
Su "Vissi d´arte" para recordar, recibió una ovación cerrada y merecida.
La escena con Scarpia en el IIº Acto fue cantada con un dramatismo creciente marcando las tensión y rica en italianita que no siempre se luce en otras manos.
En lo dramático supo mostrar la evolución del personaje y evidenciar su apasionamiento sin caer en desbordes melodramáticos innecesarios a pesar de recurrir a un electrizante parlato en frases como el "Quanto?" y el "E avanti a lui tremaba tutta Roma..." del IIº Acto.
Impactante su escena final.
Su prestación fue saludada con justicia por el público que nuevamente la ovacionó en los saludos finales.
Homero Perez-Miranda compuso un Scarpia de fuste.
Su voz corre sin fisuras y su emisión resulta gratísima por lo natural.
El dramatismo que impuso en sus escenas cargadas de cinismo, perversión y crueldad fue, sin embargo, rico en sutilezas.
Su presencia en el IIº Acto y su complementaridad con la Ferracani resultaron uno de los puntos más altos de la velada.
José Azocar fue de menor a mayor a lo largo de la noche.
Su voz cargada de un excesivo vibrato en el Iº Acto fue asentándose hasta lograr un interesante "E lucevan le stelle..." con lo que se ganó el aprecio del auditorio.
En lo escénico resultó el menos profundo de los protagonistas presentándonos un Mario unidimensional y de poca carnadura.
Los roles secundarios, con sus más y sus menos, fueron servidos dignamente.
Bien el Coro en su corta participación.
En resumen. El Círculo y la Ópera de Rosario confirmaron los méritos demostrados en temporadas anteriores, presentando, una vez más, un espectáculo que hace más que justificable el viaje a la bella Rosario.
¡Brindo por ello!

Por el Prof. Christian Lauria

para www.operaintheworld.com