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MUY DIGNA APERTURA DE TEMPORADA DE JUVENTUS LYRICA

IL TROVATORE DE GIUSEPPE VERDI (LIBRETO: CAMMARANO – BARDARE)

Dirección musical: Antonio Maria Russo
Dirección escénica: Ana D’Anna
Diseño de Vestuario: Ponchi Morpurgo

Viernes 8 de abril
Teatro Avenida

Elenco
Conde de Luna: Fabián Veloz
Manrico: Darío Sayegh
Azucena: Laura Cáceres
Leonora: Macarena Valenzuela
Ferrando: Emiliano Rodrigo Bulacio
Inés: Claudia Montagna
Ruiz: Ulises Hachen
Escenografía: Daniel Feijoo
Vestuario: Ponchi Morpurgo
Orquesta y Coro de Juventus Lírica

Juventus Lyrica apostó fuerte en la inauguración de la presente temporada. “Il Trovatore” es - y más que justificadamente – una de las óperas más populares del mundo, pero además una obra que requiere de 5 cantantes de excelente nivel, un Director de conozca bien el estilo verdiano, además de una excelente Orquesta y Coro para alcanzar un grado de excelencia. Y un escenario de proporciones, condición que no posee el Teatro Avenida.
Creo que el increíble – y porque no incoherente – argumento de la obra, que siempre se ha utilizado como caballito de batalla, no puede ser ni discutido a estas alturas. Trovatore posee una música absolutamente genial y algunas de sus arias, dúos o escenas de conjunto se encuentran entre lo más sublime de la música compuesta por el autor.
No creo que la muerte de Cammarano, cuando el libreto se encontraba por la mitad - posteriormente completado por Leone Bardare - tuviera nada que ver en el resultado final. La línea del trabajo ya estaba trazada. Verdi recién encontró un libretista de su calibre en las postrimerías de su carrera, Arrigo Boito.
En “Il Trovatore” todo es más narrado que actuado, restándole de esa forma la brillantez escénica que pueden tener un Otello o un Falstaff.
El maestro Antonio María Russo dirigió la orquesta con auténtico espíritu verdiano y la misma le respondió en todo momento. En algunos pasajes los tiempos elegidos fueron algo más lentos que los habituales y algo más de dramatismo y pasión hubieran sido bienvenidos en la última escena. Pero la labor del Maestro y la Orquesta pueden considerarse excelentes.
Ana D’Anna optó por una puesta absolutamente minimalista (algo muchas veces muy bienvenido). Cambios rápidos y algunos momentos de belleza visual, acentuados sin dudas por la muy buena iluminación caracterizaron esta puesta. Algunos momentos, como el duo entre Azucena y Manrico, lucieron demasiado despojados. Poco se puede agregar a la marcación de los cantantes ya que el título no lo permite.
Ponchi Morpurgo brindó un muy buen trabajo, con trajes de época – creo que esta ópera es de la que no admiten otras opciones - pero algo aligerados - con una cuidada paleta de colores y pequeños detalles para marcar el carácter, logrando siempre el color necesario para contrarrestar lo despojado de la puesta.
La versión tiene un muy buen nivel vocal en general, destacándose netamente el excelente Conde de Luna de Fabián Veloz. Voz de hermoso timbre y muy buen caudal, canto afinado, matizado y conocimiento claro del estilo verdiano. Sumado a su presencia escénica, redondeó un trabajo de nivel internacional.
La soprano Macarena Valenzuela, a quien vimos el año anterior en una excelente Fiordiligi, fue otro de los baluartes vocales de la función. Cantó en forma espléndida “D'amor sull'ali rosee", aunque su voz es todavía demasiado lírica para el papel. En la primera parte su centro y grave fueron algo insuficientes, cosa que mejoró sensiblemente en la segunda parte. Su bello timbre, su impecable línea de canto y afinación fueron puntos positivos de su labor, aunque en algunos pasajes su extremo agudo pierda algo de color y se reduzca su fiato (. Tal vez sea producto de cantar un papel algo pesado para sus condiciones vocales actuales), pero para un Teatro del tamaño de Avenida su Leonora bordeó la excelencia y fue ovacionada por el público.
Laura Cáceres con una bella voz de mezzo, excelente extensión, volumen, línea de canto y temperamento adecuado para el rol, compuso una Azucena altamente valiosa. Y sacó legítimo partido a su capacidad de actriz. Tal vez algo más de dramatismo en la última escena hubiera sido digno cierre a un gran trabajo. Aquí no es posible determinar la incidencia de la orquesta, donde escuchamos la misma falencia.
Darío Sayegh, a quien escuchamos el año anterior en un muy buen “des Grieux” y hace algunos años en un excelente Mario Cavaradossi en Tosca, no estuvo en una buena noche. Su voz sigue siendo bella e importante en volumen, pero su canto no fue fluido, sus agudos forzados y con notable menor volumen que el resto de su voz y su afinación, por momentos, errática.
Probablemente estaba con algún problema (aunque no fue anunciado) o realizó cambios en su técnica vocal que no lo han favorecido. Realmente solo espero que recupere la facilidad vocal y la extensión mostrada en aquella recordada Tosca.
Emiliano Rodrigo Bulacio nos brindó un Ferrando excelente bajo todo punto de vista, hermoso timbre, gran volumen, imponente presencia escénica. Cantó con gran brío su parte sin perder nunca la línea. Supo hacer crecer a un personaje que algunas veces puede pasar desapercibido. Un cantante para tener en cuenta luego de está excelente demostración.
Correcto el resto del elenco, lo mismo que el Coro, pero más voces son necesarias para este título.
Una muy buena apertura de temporada. Esperamos que se mantenga - o mejore aún - el nivel de calidad en los títulos por venir.

por el Dr. Alberto Leal

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